Y su ADN le declara…¡culpable!

Necochea (Argentina), 1892. Francisca Rojas creía haber cometido el crimen perfecto: había asesinado a sus dos hijos para evitar que su marido (al que había sido infiel) se los llevase lejos de ella, y lo había dispuesto todo para hacer creer a la policía que el asesino había sido un vecino de la familia. Sin embargo, Francisca no contaba con la intervención en el caso de Juan Vucetich, investigador de la Policía de Buenos Aires que acabó desenmascarando a la verdadera criminal.

En la imagen de la izquierda, Juan Vucetich, en la de la derecha, las huellas dactilares tomadas a Francisca Rojas

Vucetich había desarrollado un sistema dactiloscópico para el reconocimiento de individuos [1], y no tardó en constatar que las huellas de sangre halladas en la casa eran de la madre de los niños y no del vecino. El sistema ideado por Vucetich resultó tan exitoso que rápidamente fue incorporado a la investigación criminalística en todo el mundo, utilizándose todavía hoy. Sin embargo, en las últimas décadas, le ha surgido un imponente rival… la huella genética.

En efecto, cuando hablamos de escenas del crimen rápidamente nos viene a la cabeza la típica escena del C.S.I analizando las muestras de ADN de los sospechosos, pero ¿sabemos realmente cómo funciona esto? ¿Qué puede decir nuestro ADN de nosotros?

El ADN es la molécula que contiene toda la información sobre una persona: es como un diminuto manual que detalla cómo somos y cómo funcionamos.

Moléculas de ADN

Así pues, parecería que leyendo este manual podríamos ser capaces de identificar fácilmente a una persona en concreto, pero… ¿Y si os digo que todas las personas del mundo compartimos el 99,9% del genoma? Sí, sois un 99,9% idénticos genéticamente a vuestro actor/actriz o cantante favorito/a (quizás podáis utilizar esto para ligar en alguna ocasión).

Pero entonces, ¿qué es lo que nos diferencia a unos de otros? Vamos a analizar qué buscan los forenses en el ADN para identificar a los criminales.

Uno de los factores que hacen que en realidad no nos parezcamos en nada a George Clooney o a Beyoncé son los llamados polimorfismos: pequeños cambios en las “palabras” del manual que conforma nuestro ADN. Un tipo de polimorfismos son los microsatélites: repeticiones contiguas de estas “palabras” que varían de persona a persona. Esto es precisamente lo que nos ayuda a realizar los análisis forenses. Bastaría con analizar las repeticiones de varios de estos microsatélites en las muestras encontradas en la escena del crimen (pelo, saliva, sudor, etc.) para identificar la huella genética del criminal.

Para ello, los científicos forenses extraen el ADN de las muestras, y amplifican la zona de las repeticiones. Posteriormente, estas secuencias o trozos de ADN se separan según su tamaño en un soporte gelatinoso, lo cual genera un patrón de bandas que es único para cada persona: será su huella genética. Comparándola con la de los sospechosos, es posible determinar quién es el culpable [2].

En esta imagen vemos el patrón de bandas generado al analizar el ADN de 7 sospechosos y de la sangre encontrada en la escena del crimen. Parece que el número 3 va a pasar un tiempo a la sombra…

Este mismo sistema de análisis de ADN se utiliza también en las pruebas de paternidad, ya que, como heredamos la mitad del ADN de nuestro padre y la otra mitad de nuestra madre, tendremos una huella genética muy similar a la suya [3].

Además, el estudio del ADN también tiene aplicaciones biomédicas. El análisis de determinados polimorfismos nos permite conocer la predisposición de una persona a sufrir ciertas enfermedades, como algunos tipos de cáncer, Alzheimer, fibrosis quística o incluso la propensión al alcoholismo. Esto puede ser de gran ayuda para detectarlas con anticipación y poder tratarlas en los primeros estadios.

Parece, por tanto, que el análisis de nuestra huella genética nos puede proporcionar mucha información útil. Es por ello que hoy en día hay empresas, como 23andMe [4], que se dedican a ofrecer al público análisis genéticos a domicilio por un precio asequible.

Con uno de estos kits de análisis genético, puedes enviar una muestra de nuestra saliva al laboratorio, donde la analizarán y te devolverán resultados tan curiosos como el porcentaje de ADN que compartes con los neandertales, la probabilidad que tienes de estornudar si miras a una luz brillante (sí, en serio) [5], aprender qué características has heredado de tu padre y cuáles de tu madre, conocer tu predisposición a padecer determinadas enfermedades e incluso averiguar algo más sobre tus raíces, lo cual puede ser más sorprendente de lo que crees, y si no, mira este vídeo:

Aunque esta puede parecer la inversión más interesante de nuestra vida, lo cierto es que este tipo de empresas ha causado una gran polémica en estos últimos años, sobre todo por  la privacidad: ¿qué ocurre con nuestros datos una vez que han sido analizados? Actualmente, 23andMe anonimiza los datos de los pacientes y utiliza sus genomas para hacer estudios biomédicos. Sin embargo, en la era digital, muchos creen que no sería difícil “des-anonimizar” esos resultados y se piensa que ciertos sectores (farmacéuticas, compañías de seguros, etc.) estarían encantados de poder echar un vistazo a nuestro genoma para vendernos o no sus servicios… un tema controvertido, sin duda.

En conclusión, hemos visto que el tema del reconocimiento de individuos ha avanzado mucho desde los tiempos de Vucetich y sus huellas dactilares. Hoy en día, el análisis de la huella genética se ha convertido en un procedimiento sencillo y fácilmente aplicable a multitud de campos de investigación: desde la identificación de los criminales más buscados hasta la medicina personalizada. Una tecnología que ha entrado en nuestro día a día pisando fuerte… y dejando huella.

 Bibliografía

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8 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Bellamy dice:

    Bueno, acabo de leer vuestro segundo artículo y ya estoy deseando hacerme un análisis genético! Tan interesante y ameno como el anterior. Enhorabuena!

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  2. makuricu dice:

    ¡Felicidades por el artículo!. Me ha atrapado desde el principio. Estaría bien que el DNI incorporase además de la huella dactilar la genética, haría más fácil la resolución de muchos delitos.

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  3. Alicia dice:

    Vi en facebook que habíais publicado vuestra segunda entrada y no me pude resistir… ¡Me ha encantado! Incluso me he echado algunas risas.
    Estoy totalmente de acuerdo con Makuricu, el principio a lo “Crímenes imperfectos” es un gancho perfecto y una forma buenísima de introducir el concepto de la huella genética.

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  4. Juan Ba. dice:

    Muy interesante el artículo.
    Enhorabuena por el blog.

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  5. Ana dice:

    Precisamente hace unos días escuché en la radio, la historia de 11 hermanos dados en adopción que consiguieron encontrarse gracias a que uno de ellos utilizó un kit de análisis genéticos a domicilio, así que, realmente, creo que puede ser de gran utilidad.
    Estas entradas explican de forma sencilla cómo los avances científicos pueden mejorar nuestras vidas, y nos ayudan a entender la importancia de invertir en investigación.
    Me gusta mucho también el apartado Curiosea + que habeis incluido, está muy bien que añadais ese tipo de datos curiosos. Enhorabuena!!

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  6. Mercedes dice:

    Muy interesante. Si todos conocieramos el dato de que compartimos un 99.9% del genoma con “cualquier ser humano”, quizás , sólo quizás veríamos el mundo como un espacio común.

    Muchas gracias por vuestro trabajo y enhorabuena !!

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  7. Josefina dice:

    Me ha gustado el artículo por su temática y la claridad con que está expuesto. Me aterra las posibilidades de mal uso que se le puede dar a los bancos genéticos si caen en determinadas manos

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  8. andrespastor dice:

    Muy interesante y didáctico el post. Seguro que en los próximos años nos sorprenderán nuevas aplicaciones en el ámbito genética y de la biotecnología.
    Estaremos atentos al blog 😊

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